Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

György Lengyel: Dos montajes de La Tragedia del Hombre

actores de estilo y de carácter tan distintos como ocurrió en los últimos treinta años, la situación fue la misma. Debo confesar que para mí uno de los recuerdos más bellos de un largo período teatral lo constituyó el magistral reparto del montaje de 1955, con los pintorescos decorados de Gusztáv Oláh, llenos de elementos meiningenistas. Pero también debemos señal que aunque con concepciones diferentes, ese mismo estilo continuo luego durante varias décadas, más no siempre al elevado nivel de los precursores. En los anos sesenta pudimos ver muchas puestas en escena interesantes y bien diferentes en el Teatro Nacional, en la plaza del Duomo de Szeged o en distintos teatros de provincias. Fueron montajes modernos, apasionantes, centrados en lo espectacular, con actores que aún no habían interpretado la Tragedia, novedosos en sus soluciones escénicas, concepciones y puestas en escena nuevas - calificadas de didácticas por una parte de los críticos - que aspiraban a poner de relieve ideas y acentos diferentes. No obstante ello, según mis propios recuerdos y el testimonio de las críticas de la época, el tono general de todas esas representaciones siguió el de los grandes precursores. Quisiera reiterar que hoy en día el principal problema del montaje de la Tragedia es, a mi modo de ver, la contradicción existente entre el estilo de actuación y la forma de interpretación, entre las renovadas soluciones escénicas y la conformación y ejecución de los distintos roles. Los dos extremos se repiten una y otra vez: el enfoque demasiado intelectual, el estilo didáctico privan a la obra de su carácter poético, mientras que el ardor y la pasión basados en la tradición obstaculizan la renovación filosó­fica, la interpretación novedosa del mensaje de la obra. Se plantean, por supuesto, muchos otros problemas a raíz del estilo de actuación, por ejemplo, el reparto, la interpretación de papeles, la edad de Adán, la cuestión de interpretar caracteres o tipos, por citar solamente algunos de los problemas que me preocupan. El montaje del teatro Madách dirigido por mi fue, según tengo entendido, la primera representación de la Tragedia en Bu­dapest fuera del Teatro Nacional — sin contar la representación ejecutada por el Teatro Municipal en 1926 -. Empezamos los pre­parativos en la primavera de 1980, los ensayos en el otóño y el 67

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