Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)
György Lengyel: Dos montajes de La Tragedia del Hombre
DOS MONTAJES DE LA TRAGEDIA DEL HOMBRE LA OBRA DE MADÁCH EN LA VIDA DE UN DIRECTOR ,,E1 rostro de los grandes poetas se refleja de manera distinta en la bruma de cada época, así como las obras maestras cambian constantemente con el tiempo. Si no cambiaran, no serían obras maestras, pues el cambio es la prueba de su fuerza vital y de su aptitud para la vida. Lo que solemos llamar con un gesto de menosprecio una interpretación forzada, didáctica, artificial, no es sino la ubicación del poeta o de la obra maestra en una época posterior, lo que nunca está exento de dificultades, de violaciones”, escribía Sándor Hevesi en su ensayo El verdadero Shakespeare. La Tragedia del Hombre es una obra magistral de la dramaturgia clásica húngara, la más presta a renovarse en cada época y que constituye una fuente de inspiración inagotable y siempre distinta para cada generación de directores y actores y para todos los estilos. Durante sus cien años de vida en los escenarios húngaros y extranjeros, la Tragedia inspiró innumerables variaciones apasionantes de montajes y de interpretaciones. Como que en este ensayo se va a tratar de dos producciones creadas en períodos sociales y artísticos muy diferentes, también será diferente la manera de abordarlas. En el primer caso pretendemos hacer una crónica y en el segundo intentaremos hacer un análisis y plantear cuestiones relacionadas a la creación. El marco temporal al que nos referimos abarca el invierno y la primavera de 1954 y la temporada teatral de 1980 a 1981. El cronista tenía diez y siete años cuando la primera y cuarenta y cuatro en la época segunda. En el otoño de 1953 el grupo teatral del prestigioso liceo budapestino que lleva el nombre de Imre Madách emprendió la ambiciosa tarea de montar La Tragedia del Hombre, que hacía siete años que se encontraba ausente de los escenarios húngaros. Pero aunque pareciera del todo natural presentar la obra cumbre del autor cuyo nombre llevaba la escuela, nuestro plan fue consi-64