Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)
György Lengyel: Dos montajes de La Tragedia del Hombre
derado ingenuo e irrealizable por nuestros superiores y por el ambiente en que nos desenvolvíamos. Sin embargo, el director del liceo se solidarizó con la causa de manera total. Naturalmente, todos nosotros nos veíamos atraídos por esta gran misión cultural y por el respeto hacia el autor, sin embargo, lo que más excitaba nuestra fantasía de artista adolescente era la Obra misma. Contagiados por el teatro y la literatura, hacía seis años que veníamos representando fragmentos de las grandes obras de la dramaturgia mundial, confeccionábamos proyectos de decorados y de reparto de papeles, practicábamos ejemplos de puestas en escenas, en fin, en una palabra, nos preparábamos para el teatro, para la carrera de las tablas. En la vida cultural de aquel tiempo nuestra empresa suscitó un gran interés. Cada función dió ocasión para encuentros inolvidables, por ejemplo, con Zoltán Kodály el insigne compositor, con escritores, literatos, actores. Según recuerdo, debía ser una representación de tono romántico, puritana, que cuidaba mucho la hermosa dicción y que contaba con el vestuario y las pelucas prestados por el Teatro Nacional y por el Teatro de la ópera. Yo fui quien dirigí la puesta en escena junto con un compañero — hoy director de programas de la Radio — e interpreté al mismo tiempo el papel de Lucifer. La repercusión en la prensa fue magnífica, el éxito fue inolvidable y nosotros, creadores de la Tragedia estudiantil vivimos el en año de 1954 la aventura más bella de nuestra vida, que nos unió, a muchos de nosotros, con la Tragedia para siempre. Antes de hablar de la puesta en escena del teatro Madách en 1981, quisiera referirme a algunos aspectos de „la época engendrados” del montaje, sin los cuales la problemática del mismo quedaría en un vacío. La última reposición de la obra que precediera a nuestro montaje se celebró en el Teatro Nacional, en el año de 1963, bajo la dirección de Tamás Major. Esta producción estuvo en cartelera durante nueve años y por espacio de otros nueve anos la obra no volvió a representarse en Budapest. Es significativo que a excepción de las reposiciones habidas en el teatro al aire Ubre en la plaza del Duomo de Szeged — que a mi juicio es una empresa de índole totalmente distinta — en el período en cuestión tan so65