Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

Dr. Ferenc Kerényi: Un poema dramatico húngaro para al teatro universal

experimentos escénicos había un plan que no se realizió por motivos económicos y que nubiera utilizado en 1936 el conjunto arquitectónico de la Plaza del Duomo de Szeged como decorado de fondo, a guisa de los autos sacramentales medievales y según el cual, durante la función, el anfiteatro debía girar haciendo un círculo completo. Por último — tras las versiones para escenarios grandes de 1937 y 1940 — en 1942 se realizó el montaje páralos llamados escenarios medianos, que con su sistema de plataformas y decorados estilizados y suspendidos are adaptable incluso para los teatros de las provincias. Como nota de interés podemos decir que el escenógrafo de esta última versión fue Zoltán Fábry, quien más tarde lograría fama internacional como director de cine. Antal Németh siguió la concepción de misterio de la Tragedia principalmente en su versión de cámara, donde en el marco del retablo los actores debían - según sus propias palabras - celebrar una ceremonia. Eva debía aparecer como la mujer eterna, por ello el director cuidaba mucho su aspecto exterior y su edad adecuada. En la figura de Lucifer quiso representar un angel de la muerte, pero solamente pudo realizar esta idea en 1938, en una grabación de disco. Como director y también como organizador teatral Antal Németh procuraba exportar la Tragedia, el mensaje humanista de Madách, a otros países de Europa y adaptarla a otros géneros, como radiodramas, discos y cine. Sus múltiples ideas fueron ani­quiladas por la segunda guerra mundial, sin embargo, contribuyó a la creación de una versión de la Tragedia para teatro de títeres, que el artista de guiñol húngaro, Géza Blattner, estrenara en 1937 en el teatro Arc-en-Ciel de París. Después de 1945, tras la segunda guerra mundial, la inter­pretación de la Tragedia se enriqueció con una nueva lectura de tipo marxista. Al mismo tiempo, se suscitaron los debates en tomo al legado espiritual y la obra cumbre de Madách, que directa o indirectamente repercutieron también en el mundo del teatro. Un grupo de críticos y analíticos marxistas de la Tragedia — entre ellos el mundialmente famoso filósofo y esteta György Lukács — consideraron la obra de Madách como una obra oficial, represen­tativa de la política cultural estatal húngara del período de entreguerras, identificaron el poema dramático con las diversas 30

Next

/
Oldalképek
Tartalom