Folia Theologica et Canonica, Supplementum (2016)

Kinga Vadász, Preguntas y desafíos canónicos en relación con los movimientos eclesiales y nuevas comunidades

PREGUNTAS Y DESAFÍOS CANÓNICOS EN RELACIÓN 239 En las comunidades de vida, ordinariamente mixtas (compuestas de matri­monios, clérigos, hombres y mujeres célibes bajo la dirección del presidente de la comunidad y viviendo bajo el mismo techo y hay puesta en común de bienes), hay que cuidar que la identidad y la misión de la familia esté debida­mente respetada. Hay ciertos aspectos de la vida conyugal y familiar que se podrían denominar no negociables, y el derecho propio debería tutelarlas1"’. Así son la protección de libertad de los hijos adolescentes y jóvenes tanto en su for­mación personal como en su elección de permanecer o no en la comunidad, la responsabilidad de los cónyuges en la educación de sus hijos, el deber de proveer las necesidades materiales de los hijos. Habrá que fijar en los estatutos el procedimiento en el caso de que algún matrimonio se salga del movimiento. Podemos concluir diciendo que el querer vivir los consejos evangélicos en un modo semejante a la vida consagrada es una intención loable y lleva a una vivencia radical del evangelio dentro del matrimonio, sin embargo es necesario asegurar que la vida en la comunidad no sea un obstáculo para la vida familiar y conyugal de los esposos porque su vocación principal y su camino de santidad está basado en el sacramento del matrimonio. 3. La práctica de la Curia Romana acerca de las nuevas formas de vida evangélica La novedad de los movimientos eclesiales y comunidades nuevas que proviene de su carisma y se manifiesta en estructuras y maneras originales de llevar a cabo su actividad en muchos casos hace difícil, por no decir imposible, su colo­cación dentro de las instituciones previstas en la legislación actual. Hemos visto que la doctrina propone varias soluciones para estas asociaciones de fieles que tienen como característica la pluralidad de vocaciones y estados de vida dentro del mismo movimiento y quieren mantener esta unidad. Algunos quedaron configurados como confederación de entes distintos (asociaciones de fieles e institutos de vida consagrada), con un gobierno común que tutela el carisma y la unidad del movimiento, o como un movimiento con varias sec­ciones con sus propios reglamentos, por ejemplo el movimiento de los Foco- lares, la Opera di María. Pero hay otros a quienes esta solución no satisface. Entre ellos hay varias nuevas comunidades fundadas después del Concilio Vaticano II, con la característica de una nueva forma evangélica, cuales después de la promulgación del CIC 1983 han buscado ser reconocidas como nuevas formas de vida consagrada, a tenor del Can. 605. Hay otros quienes quieren permanecer en el estado laical y al mismo tiempo tener miembros, 116 116 Cfr. Colombo, M., Los nuevos movimientos eclesiales en su encuadramiento canónico en la Iglesia particular, in Anuario Argentino de Derecho Canónico 14 (2007) 105-106.

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