Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

László Vámos: La representación de la Tragedia del Hombre al aire libre

de monjas. La tropa de Trancredo llega a caballo, las brujas vuelan verdaderamente por los aires. En Praga la torre de Kepler se encuentra sobre la tarima de diez metros a la derecha — aquí sale la guillotina del respaldo de la silla, en París —, mientras que en el plano del escenario se de­sarrolla una fiesta en el jardín, entre Praga y París y entre París y Praga, siendo continua la acción. El pueblo parisino inunda el escenario con sus carros, trae enormes munecones moviendo la cabeza que representan a un rey y a una reina. La multitud danza en torno a los mismos, se encienden fogatas de alegría. En el segundo cuadro de Praga, que es un largo diálogo entre Adán y el discípulo, el montaje al aire libre hace destacar de entre un grupo de estudiantes a aquel que es llamado por Kepler. De la tarima de Kepler surge el bastión del Tower en Londres, siendo de esta forma más evidente la continuidad ideológica entre Praga II y Londres. En Londres la iglesia es iglesia de nuevo y la feria tiene lugar a todo lo largo y ancho del escenario. En la escena del cementerio, que siempre había causado grandes problemas para poder solucionarla, quisiéramos regresara las instrucciones originales de Madách. Toda la feria se convierte en un cementerio: desde una altura de cinco hasta veinte metros se perfilan cruces fosforecentes en el lugar de la feria desaparecida, y esa altura la concebimos como si fuera la superficie de la tierra. En el plano del escenario, es decir, bajo la tierra, empiezan a agitarse unos esqueletos cuyo número va en aumento y que halan hacia debajo de la tierra, es decir, hacia el plano del escenario, a ritmo creciente, a todos los personajes y figurantes del plano superior. En el cuadro del cosmos se ven de nuevo ambas torres de la iglesia, entre las que „están volando” dos muñecos que despiertan la ilusión de ser personas: Adán y Lucifer. Oímos su voz desde lo alto, desde donde vuelan. En el cuadro esquimal Adán se desprende de los brazos de la esposa del esquimal, se despoja de sus pieles y he ahí al Adán del Paraíso quien se despierta del sueno yaciendo Eva junto a él. En el último cuadro vuelven a aparecer los ángeles y el Senor. Regresa de nuevo el marco de misterio:el cielo, la tierra (Adán y Eva) y el infierno (Lucifer), o sea, el marco que más justifica el montaje de la Tragedia en la plaza del Duomo. 62

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