Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

Gellért Endre: "Ah, lo oigo, el canto del porvenir"

nuevos objetivos....En estos engañadores caminos he perdido demasiado tiempo. LUCIFER: ¡A qué tanta prisa! Tu objetivo lo alcanzarás. ¡Y más pronto de lo que te imaginas! Adán „galopa” lleno de entusiasmo hacia el „estado libre” para que „los millones de seres vivan”. Y sacrifica su amor por la libertad. En el cuadro siguiente, que se desarrolla igualmente en la era de la esclavitud, desilusionado de los ciudadanos atenienses que venden su voto por dinero, Adán ya concibe de otra manera la época que desea vivir: LUCIFER: ¡Reconoce que fuiste para ese pueblo un amo más noble aún que él lo fue para tí! ADÁN: ¡Es posible, pero el mal es el mismo! Cambiando de nombre no varía el destino y es ilusorio querer combatirlo. Renuncio a ello.... ¿Ah, por qué las almas nobles se consumen en un hambre de grandeza? ¿No sería preferible vivir para sí, colmar de voluptuosidad, hasta la embriaguez, esta corta vida y marchar hacia el Hades a un paso que el vino hace tambalear? Condúceme por nuevos caminos, Lucifer, que pueda yo burlarme del dolor y virtudes del prójimo, pensando tan sólo en gozar yo mismo.... 44

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