Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

Sándor Hevesi: La nueva Tragedia del Hombre

diciéndole que su oración fue oída por el Señor, el cielo se abre, sale un rayo de luz y dibuja una cruz bajo las nubes. En la nueva Tragedia del Hombre el Señor está permanentemente presente y por ende, también está presente la idea poética de Madách. Es natural que el nuevo marco escénico plantee nuevas exigencias también para los actores. Debido a que los intervalos entre los cuadros son mucho más breves - así no quedan separados los cuadros estrechamente vinculados entre sí - los protagonistas tienen que dedicarse con mayor ímpetu y fuerza a la interpre­tación de sus papeles. Los roles de Adán, Eva y Lucifer no son pepeles comunes, llenos de puntos de apoyo. Aqui todos los roles son „puntos culminantes”, donde siempre hay empuje, siempre hay que arder, siempre hay que estallar de pasión. Estas tareas son las que precisamente le dan vida al Teatro Nacional, este tipo de piezas son estrenos eternos, que permanecen nuevos siempre y evocan en nosotros constantemente la fiebre, el fuego de las premieres. Sándor Hevesi 37 (Reflexiones sobre las concepciones de su montaje de 1926)

Next

/
Thumbnails
Contents