Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)
Dr. Ferenc Kerényi: Un poema dramatico húngaro para al teatro universal
llamar la atención del teatro mundial sobre el autor húngaro. Entre 1957 y 1965 casi todos los teatros húngaros montaron la Tragedia, aspirando a presentarle al público el texto de Madách en forma depurada, correcta, aprovechando todas las posibilidades derivadas del espectáculo. Desde 1960, el poema dramático figura nuevamente en el programa del festival de verano de la plaza del Duomo de Szeged, habiéndose convertido en un teatro popular en el buen sentido de la palabra. Entre 1966 y 1975 las componías teatrales en lengua húngara que actúan en Rumania, Checoslovaquia y Yugoeslavia lograron notables resultados en la popularización de la Tragedia en dichos países. En el último decenio se han perfilado los contornos de una interpretación novedosa en las representaciones de la Tragedia. El teatro Venemuine de la ciudad estoniana de Tartu, que presentó la obra en 1971 dirigida por Epp Kaidu, fue el primero en montarla como al drama de la juventud en búsqueda de su camino. Esta concepción pasa por alto la instrucción del autor, Imre Madách, que indica que en los sucesivos cuadros históricos Adán va envejeciendo, y de héroe principal se convierte en figura contemplativa, en un observador, lo que siempre constituyó un problema en los montajes de la obra — tanto desde el punto de vista interpretativo, como del maquillaje y vestuario -. Doce anos después del estreno de la obra en Estonia, todo parece indicar que la Tragedia interpretada por un elenco joven constituye una concepción tan amplia y global como lo fue el concebir la obra a semejanza de un misterio medieval. Veamos un solo ejemplo de las posibilidades que brinda esta nueva concepción. No da lo mismo, en absoluto, si sólo la primera pareja humana está interpretada por actores jóvenes, o también lo está Lucifer. En el primer caso, el Lucifer de edad mediana o madura puede acompasar la trayectoria de los jóvenes e inexpertos Adán y Eva como director, como maestro, o como un individuo definitivamente amargado. Pero si Lucifer tiene la misma edad que la primera pareja humana - lo que por otra parte no contradice en el texto a las concepciones de Madách — entonces los tres personajes hasta juntos pueden ir adquiriendo, con la ayuda de un Lucifer un poco más sabio que la pareja, verdaderas experiencias prácticas. Hay que ver también 32