Folia Theologica et Canonica, Supplementum (2016)
Kinga Vadász, Preguntas y desafíos canónicos en relación con los movimientos eclesiales y nuevas comunidades
PREGUNTAS Y DESAFÍOS CANÓNICOS EN RELACIÓN 225 nen su situación canónica, siguen siendo clérigos seculares o religiosos, y al mismo tiempo pertenecen a un movimiento. Su compromiso con el movimiento está definido en los estatutos, respetando siempre su relación con la diócesis o el instituto religioso. Podemos decir que en estos casos el movimiento aporta al clérigo espiritualidad, impulso, comunidad, el clérigo ofrece su servicio en el tiempo que le sobra después de haber cumplido sus deberes ordinarios. El peligro en estos casos consiste en que a veces la atracción del movimiento causa en los clérigos un cierto distanciamiento afectivo y efectivo de la diócesis o del propio instituto y esto puede crear una crisis personal o problemas prácticos entre servicio prestado al movimiento y a la diócesis. Navarro afirma que la crisis se disuelva si el clérigo es consciente de que su espiritualidad primaria está en el hecho de ser sacerdote54. Hay clérigos que descubrieron su vocación al sacerdocio o/y a la vida consagrada dentro de un movimiento, y desean mantener la relación con el movimiento después de haber entrado en el seminario. Los que se están preparando al sacerdocio en seminario diocesano deben ser motivados a mantener esta relación, pero cuidando que esto no sea un obstáculo para su vida y vocación como sacerdote diocesano55. En el caso de los que ingresan en un instituto religioso, es más prudente pedirles que dejen de participar en el movimiento durante los años de su formación para poder identificarse con el carisma del instituto religioso54’. Ya después de su profesión pueden volver a tener contacto con el movimiento, con el consentimiento de su superior, a tenor del Can. 307 §3. Sobre los problemas que pueden surgir en esta situación hablaremos más adelante (cfr. 4. a). Hay clérigos seculares quienes pertenecen a un movimiento (sea que se ordenaron ya siendo miembros sea que se adhirieron al movimiento siendo clérigos diocesanos) y quieren dedicar su ministerio sacerdotal al servicio del movimiento. Esta situación es la más delicada ya que el ejercicio del ministerio sagrado no es de naturaleza asociativa y las asociaciones de fieles, como ya hemos visto, por el momento no tienen facultad de incardinar. ÍJ Cfr. Navarro, L., Clergy and New EcclesiaI Movement, 386. S5 Cfr. Juan Pablo II, Ap. Ex. Pastores dabo vobis, n. 68. “ CIVCSVA, Orientaciones sobre la formación en tos institutos religiosos, 1990, n. 93. Un candidato a la vida religiosa proveniente de uno u otro de estos movimientos eclesiales se pone libremente, cuando entra en el noviciado, bajo la autoridad de los superiores y de los formadores legítimamente designados para formarlo. No puede por tanto depender al mismo tiempo de un responsable ajeno al instituto al que él ya pertenece, aunque antes de entrar perteneciera a dicho movimiento. Están aquí enjuego la unidad del instituto y la unidad de vida de los novicios. Estas exigencias continúan más allá de la profesión religiosa, a fin de descartar todo fenómeno de pluripertenencia, en el plano de la vida espiritual personal del religioso y en el de su misión. Si no se respetan, la necesaria comunión entre religiosos y laicos correría el riesgo de degenerar en confusión entre los dos planos anteriormente mencionados.