Folia Theologica et Canonica, Supplementum (2016)

Kinga Vadász, Preguntas y desafíos canónicos en relación con los movimientos eclesiales y nuevas comunidades

224 KINGA VADASZ men. Al final esta propuesta fue suprimida pero quedó el Can. 302 sobre las asociaciones clericales que ahora puede abrir nuevos horizontes en este campo. Pues aunque en este canon no esté previsto que estas asociaciones puedan incardinar sus miembros clérigos, nada impide que adquieran esta facultad por medio de privilegio o concesión especial de la Sede Apostólica. Con mayor razón aún, considerando que, como ya hemos señalado el CCEO da la posibili­dad de incardinación a algunas asociaciones por privilegio apostólico o conce­sión del patriarca (cfr. CCEO Can. 579). 2. Las modalidades de relacionarse de los clérigos en los movimientos eclesiales50 Pertenecer a un movimiento eclesial puede enriquecer la vida espiritual de los clérigos y renovar el mismo ministerio sacerdotal. El Papa Juan Pablo II admite el apoyo que esto puede significar para los sacerdotes51. Además los movimien­tos han sido fuentes para nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagra­da. Podemos constatar que hay distintos modos de un clérigo para participar del carisma y de la vida del movimiento. Las distintas modalidades plantean distin­tas problemas. Hay clérigos seculares o religiosos que se encontraron con el movimiento ya ordenados y pertenecen a ellos en base a su derecho de asociación52 53. Se nutren de la espiritualidad del movimiento, participan en sus actividades y ofrecen su ministerio sacerdotal a los demás miembros pero sin que esto afecte el cumpli­miento de sus deberes ministeriales encomendados por su Ordinario51. Mantie­50 Véase con más detalle este tema en Navarro, L., Clergy and New EcclesiaI Movement. Juridical Issues, in Studia Canonica 46/2 (2012) 375-400. 51 Los carismas del Espíritu siempre crean afinidades, destinadas a dar a cada uno apoyo para su tarea objetiva en la Iglesia. Precisamente por esto los movimientos pueden ser útiles también a los sacerdotes. Su eficacia positiva se manifiesta cuando los sacerdotes encuentran en los movi­mientos “la luz y el calor” que les ayudan a madurar en una vida cristiana fervorosa y, particu­larmente, en un auténtico sensus Ecclesiae, que los estimula a una fidelidad mayor a los legíti­mos pastores, haciéndolos atentos a la disciplina eclesiástica para cumplir con celo misionero las obligaciones propias de su ministerio. Los movimientos eclesiales son, asimismo, “fuente de ayuda y apoyo en el camino de formación hacia el sacerdocio”, en particular para los que provienen de asociaciones específicas, teniendo en cuenta el respeto debido a la disciplina establecida en la Iglesia para los seminarios”. Mensaje del Papa Juan Pablo al Cardenal James Francis Stafford con ocasión de un congreso teológico-pastoral sobre el tema “los movimientos eclesiales para la nueva evangelización" (21 de junio de 2001). 52 En caso de los clérigos religiosos se necesita el consentimiento del Superior, a tenor del c. 307 §3. 53 En algunos casos se puede dar que lo que necesita el movimiento es la presencia de capellanes o de moderadores espirituales que desarrollen el ministerio sacerdotal en favor de los miembros del movimiento, y el obispo cuya responsabilidad es favorecer una adecuada atención pastoral de los fieles, encomienda esta tarea a los sacerdotes miembros de dicho movimiento cfr. Sánchez-Carrión, S. B., Los movimientos eclesiales, 247.

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