Folia Theologica et Canonica, Supplementum (2016)

Kinga Vadász, Preguntas y desafíos canónicos en relación con los movimientos eclesiales y nuevas comunidades

PREGUNTAS Y DESAFÍOS CANÓNICOS EN RELACIÓN 219- El obispo diocesano tiene que acoger y promover la diversidad de ministe­rios, carismas, formas de vida y de apostolado y fomentar la participación de los fieles en ellos, según se expresa el c. 39432.- A él le toca el discernimiento acerca de la autenticidad de los carismas y de su ordenado ejercicio, cuidando de no apagar el Espíritu (cfr. LG 12). Cuando el Papa Juan Pablo II da los criterios de eclesialidad para el discernimiento sobre las asociaciones de fieles (cfr. ChL 30), tiene en mente sobre todo los movimientos eclesiales y la tarea delicada de los obispos diocesanos de juzgar su autenticidad. En el mismo documento les exhorta también a acompañarlos en el desarrollo del carisma33. L. Navarro dice que dejar que el movimiento sea fiel a su carisma es el mayor servicio que el obispo puede ofrecer al movimien­to y a su misma diócesis34. Hay que distinguir del caso del discernimiento sobre un movimiento “recién nacido” dentro de la diócesis aquellos casos cuando un movimiento ya aprobado por la Santa Sede quisiera abrir una sección en una diócesis concreta. En este caso el discernimiento se limitará a verificar la fideli­dad al Espíritu o al carisma por parte de los quieren hacerlo operativo dentro de la diócesis y sólo por razones verdaderamente graves podría negar la acogida del movimiento35.- A tenor del Can. 323 §2. a la autoridad eclesiástica le compete “vigilar y procurar que se evite la dispersión de fuerzas, y que el ejercicio del apostolado se ordene al bien común”. Por eso el obispo puede intervenir para evitar el plu­ralismo disolvente, y advertir cuando juzga que la actividad de algún movimiento no contribuya a la edificación de la Iglesia en fidelidad a la tradi­ción apostólica ya que el es pastor de su pueblo. Esto lo hará a través de su potestad de jurisdicción36 e también implicará consejos y exhortaciones. 2. La inserción de los movimientos a nivel diocesano La tarea de asimilar y expresar el misterio de la iglesia particular toca también a los movimientos. El Papa Juan Pablo II en el encuentro de Pentecostés de 1998 32 CIC Can. 394 § 1. Fomente el Obispo en la diócesis las distintas formas de apostolado, y cuide de que, en toda la diócesis o en sus distritos particulares, todas las actividades de apostolado se coordinen bajo su dirección, respetando el carácter propio de cada una. § 2. Inste a los fieles para que cumplan su deber de hacer apostolado de acuerdo con la condi­ción y la capacidad de cada uno, y exhórteles a que participen en las diversas iniciativas de apos­tolado y les presten ayuda, según las necesidades de lugar y de tiempo. 33 Cfr. CLn. 31a. 34 Navarro, L., New ecclesial movements, 50. 35 Cfr. Cattaneo, A., Los movimientos eclesiales, 587. 36 Si algún movimiento se desvía de la comunión con la Iglesia, es deber del obispo diocesano poner los medios para regresarlo. Si esto no resulta, tendrá que declarar que el movimiento debe dejar de ser activo en la diócesis y si está en su competencia, suspenderlo. Si se trata de movi­mientos aprobados por otras instancias, debe informarlas. Cfr. cc. 305,320 y 326.

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