Folia Theologica et Canonica, Supplementum (2016)

Kinga Vadász, Preguntas y desafíos canónicos en relación con los movimientos eclesiales y nuevas comunidades

218 KINGA VADÁSZ Los movimientos son un don del Espíritu Santo para la Iglesia, para toda la Iglesia y no solamente para sus miembros. Pero como sucede con las nove­dades, estas nuevas realidades también requieren tiempo para madurar y para ser asimiladas e integradas en las estructuras de la Iglesia. La problemática en este caso surge de que los movimientos a veces muestran tendencias al exclu­sivismo, pretenden ser iglesia dentro de la Iglesia, y no siempre acogen las orientaciones pastorales de los obispos. Al mismo tiempo los Pastores tampoco muestran siempre la debida apertura hacia las contribuciones que estas nuevas realidades pueden ofrecerles. Además de las dificultades que surgen de las inevitables limitaciones y defectos humanos de ambas partes (falta de pruden­cia, prejuicios, incomprensiones etc), se ve otra dificultad, que se trata, según A. Cattaneo, de “la asimilación y la aplicación pastoral de las consecuencias del misterio de la Iglesia particular, y esto tanto por parte de las Iglesias locales, como también por parte de los movimientos. Cuando hablamos del misterio de la Iglesia particular nos referimos a la mutua interioridad entre Iglesia universal e Iglesia particular, y -como consecuencia de esta reciprocidad- a la apertura de la Iglesia particular hacia la universal, o, en otras palabras, a la catolicidad como característica esencial de cada Iglesia particular y, en ella, a la comunión que implica pluriformidad en la unidad"30. De este misterio derivan algunas consecuencias tanto para los obispos como para los movimientos para que éstos puedan realizar el don que el Espíritu Santo quiere dar a la Iglesia a través de ellos. 1. La responsabilidad de obispo diocesano de cara a los movimientos y nuevas comunidades El obispo diocesano es el principio y fundamento visible de la unidad en su Iglesia particular31. En relación con los movimientos eclesiales esto se concreta en los siguientes aspectos:- Al obispo diocesano le compete establecer las directrices y las prioridades pastorales de su diócesis en orden a la coordinación y a la íntima unidad de las diferentes formas de apostolado y vigilar que los movimientos armonicen su acción apostólica con el plan pastoral de la diócesis. Puede también pedir la colaboración de los movimientos en las iniciativas diocesanas, siempre respe­tando su carisma. 30 Cattaneo, A., Los movimientos eclesiales. Cuestiones eclesiológicas y canónicas, in Ius Canonicum 38 (1998) 580. 31 Cfr. LG 23a.

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