Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

József Ruszt: Notas para la Tragedia

no sigue otra pregunta sino acción..... Y si mi naturaleza Luci­feriana quiere realmente saber algo, no es sino el secreto de de cómo Adán vuelve a comenzar una y otra vez en el curso de la historia.... No es su sentido — Su secreto! Para la vida lo hermoso es el espíritu y para el espíritu lo hermoso es la vida — según decía Thomas Mann en una carta suya. Esta es la esencia de nuestra relación, es la historia natural de nuestras atracciones y rechazos. Quien necesita de esta historia es Lucifer, no Adán. Como que la vida se contenta con la vida y el espíritu no puede existir sin la vida, de ahí la paradoja de la condición de espíritu. Lo ejemplifica en el segundo cuadro el Árbol de la Ciencia. Es la relación entre Lucifer y Adán, que se repetirá en la relación entre Adán y Eva, donde Adán actúa siempre bajo la pose del espíritu, según la „razón” y Eva en todo momento como la vida, es la vida misma, y permanecerá siempre como tal. Adán es siempre un ente moral — lo que explica su monotonía y al mismo tiempo, la causa fundamental de su tragedia. Una posible representación no puede elaborarse de otra manera que creando el rito de Lucifer — Madách, a lo cual habrán de ser subordinadas todas las demás cuestiones de validez, credo y autenticidad. Se ha de esclarecer de nuevo la situación básica, el principio, la cosmogonía y, por último, quién es quién en cuánto al Sénor, Lucifer y Adán. La existencia del Senor presupone, necesariamen­te, una cosmogonía religiosa, lo cual es un intríngulis bastante grande con respecto al dilema fundamental de la existencia. Pero el Señor tampoco puede ser omitido en sentido dramático, pues está presente en el cuadro donde se formula la pregunta: ¿Y cuál es el por qué de la Creación? Si el mundo „existiera” tan solo, no habría situación dramática fundamental. Si el hundo „hubiera sido creado” — la negación crearía la situación dramática fundamental. Más tarde este Señor deja de existir....En Egipto quizás el Faraón 75

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