Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)
György Lengyel: Dos montajes de La Tragedia del Hombre
lamente un teatro de provincias incluyo en su repertorio la obra de Madách. Entre tanto, en nuestra vida teatral tuvieron lugar procesos fundamentales a veces en sentido opuesto: por un lado el panorama del teatro húngaro se enriqueció con nuevas tendencias, nuevos directores y aspiraciones estilísticas, principalmente con la nueva interpretación de las obras clásicas. Por otro lado las compañías de teatro cuya dirección artística seguía siendo la misma, por tanto mantenían sus propias aspiraciones y mientras tanto relegaban la Tragedia a un segundo plano, pues había quedado fuera del interés de ambas tendencias. Sin embargo, precisamente en ese periodo fueron escritos varios ensayos nuevos sobre Madách y la Tragedia. En mi opinión la razón de que la Tragedia no fuese representada en esa época ni en Budapest ni en provincias estriba en que ni los representantes de las nuevas aspiraciones ni los de las antiguas pudieron hallar la clave del montaje escénico de la Tragedia. En los años setanta el problema ya no fue de naturaleza ideológica, no fué el dilucidar el mensaje de la obra, sino el de crear el estilo interpretativo que, a mi parecer, aun hoy en día sigue siendo el problema número uno de la puesta en escena de la obra. Todos los montajes de la Tragedia que he visto han sido bien diferentes en la concepción de su reparto, en sus soluciones escénicas, en su dramaturgia. La principal preocupación de la crítica era hasta qué punto se consideraba novedosa la concepción del montaje, la interpretación de los papeles, en qué se diferenciaba esta puesta en escena de la tradición o de la reposición anterior. No cabe duda de que la Tragedia, como toda obra que adelece de diferentes interpretaciones, invita a los críticos a la polémica, lo cual me parece una buena tradición. Creo, sin embargo, que los directores de las puestas en escena de la Tragedia de los últimos treinta anos dedicaron tal atención a la nueva interpretación de la obra y a lo novedoso del montaje escénico que — como lo demuestran los resultados de los montajes realizados — la creación de un estilo nuevo quedó relegada a un segundo plano, el cambio de tono se efectuó sólo en parte y esta cuestión no tuvo más que un papel menor en la mayoría de las críticas. Aun cuando los papeles principales de la Tragedia estuvieran interpretados por excelentes 66