Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)
Tamás Major: La moderna Tragedia del Hombre
ahí que la representación se convierta en una función más o menos elaborada de épocas yuxtapuestas,lo cual desemboca en un ritmo aburrido y monótono y oculta el pensamiento preponderante de Madách, su desgarradora vivencia, el único mensaje de toda la obra: „Hombre, ya te lo he dicho: ¡lucnay ten confianza! ¿Acaso puede luchar el hombre, tener confianza, ver el sentido de su vida, tras la derrota de una gran lucha optimista en la que miles y miles de hombres crecieron sobre si mismos ofrendando hasta sus vidas? ¿Se podía confiar tras la derrota de la gesta libertaria húngara que al parecer había sucumbido para siempre junto a sus ideales? Para tratar esta idea Madách trata libremente la historia. Lo importante no lo es Egipto, Atenas, o Bizancio, y menos aún su representación históricamente fidedigna, sino su profundo mensaje; al igual que en Shakespeare lo que importa no es la crónica de Holinshed sino la idea fundamental, la cuestión que atormentó, que inquietó al autor durante toda la vida: la relación entre la conciencia y las acciones del protagonista de su época. El verdadero problema intrínseco del drama de Hamlet es la relación entre el pensamiento y la acción. Esta cuestión se halla también en la esencia de La Tragedia del Hombre, y es la que preocupa tanto a Adán como a Lucifer. Así los cuadros históricos sólo pueden sugerir el mensáje de fondo en la medida en que lo haga necesario el combate dramático de ambos protagonistas. En la última puesta en escena de la Tragedia ya nos habíamos percatado de que al final de cada cuadro histórico quienes comenzaban la nueva lucha eran Adán y Lucifer, no el Faraón, Miltiades o Kepler, personajes de los cuadros precedentes. Esto lo señalamos también en forma visible de manera que al término de cada cuadro histórico Adán y Lucifer se quitaban sus trajes a tenor de la época que habían representado, pero esto fue sólo un reconocimiento a medias de la verdad. Toda la obra, y no sólo a partir de los cuadros históricos, sino desde el propio Cielo ha de estar al servicio del mensaje de fondo. Ya en su debate con el Señor, Lucifer plantea la terrible y dramática cuestión que preocupaba a Madách y que derivaba de la infernal vivencia de la derrota de la gesta libertaria: „Libertad y Destino se persiguen entre si, pero les falta entre ellos la sagaz concordancia”. Prueba 54