Bereczky Erzsébet (szerk.): Imre Madách: La Tragedia del Hombre. Ensayos sobre las di versas puestas en escena del drama (Budapest, 1987)

Gellért Endre: "Ah, lo oigo, el canto del porvenir"

El segundo cuadro de Praga es el punto central de la Tragedia. Es el credo de Madách, fervoroso partidario de las libertades democráticas burguesas. Ello lo demuestran los discursos y artícu­los politicos escritos por él luego de la gesta libertaria, así como toda su actividad pública a partir de ese momento. Pero el capitalismo distorsiona estos grandes ideales. La feria de vanidades londinense decepciona a Adán, que abandona Lond­res en medio de una amarga explosión sentimental y se encamina hacia el futuro. ¿Qué lucha es ésta en que uno de los luchadores está armado de una espada y el otro tan sólo de sus pliños? ¿Qué independencia es ésta en que mueren de hambre las gentes por millares si se enfrentan a sus amos? ¡Es una pelea de perros por un hueso! La sociedad que quiero al hombre protegería lo estimularía en vez de oprimirlo; tendría por motor la unión de todas las fuerzas por orden, el de la inteligencia, y por espíritu el de la ciencia. ¡Ella vendrá! ¡Lo siento! ¡Estoy seguro! Ah, Lucifer, llévame hacia ese mundo....... Y Lucifer lleva a Adán a un falansterio, el mundo deformado del pretendido socialismo utópico. Tras unos cuadros históricos representados de manera unilateral pero realista, sigue una serie de visiones: el falansterio, el espacio y el paisaje helado. Lucifer avanza con creciente impaciencia hacia su meta, dando enormes saltos en el espacio y en el tiempo, y ahora, en el reino de la fantasía, el poeta mismo puede divagar con már libertad, no lo ata la realidad histórica. Pues contrariamente a la concepción de que los cuadros históricos del suelto nada tienen que ver con la realidad, debemos 49

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